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Cotorras

Perico de Ceja Amarilla

Eupsittula canicularis

La Eupsittula canicularis, también conocida Perico de Ceja Amarilla, Perico frente naranja o Perico atolero, es una especie de loro que se encuentra en América del Norte, específicamente en México y en algunas partes del suroeste de los Estados Unidos.

Es un loro de tamaño pequeño, que mide alrededor de 21 cm de longitud, y su plumaje es principalmente verde con la frente y la corona de color rojo anaranjado y una ceja amarilla distintiva.

Esta especie se encuentra en diversos hábitats, desde bosques hasta áreas urbanas, y es conocida por ser un loro bastante ruidoso. Son animales sociales que suelen formar grandes grupos y su alimentación consiste principalmente de semillas, frutas y flores.

Son populares como mascotas debido a su tamaño y personalidad, aunque es importante destacar que son animales exóticos que requieren de cuidados y atención especializada.

Estado de conservación

La Eupsittula canicularis no se encuentra actualmente en peligro de extinción. De hecho, se considera una especie de menor preocupación según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, como muchas otras especies de loros, la Eupsittula canicularis enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat y la captura para el comercio de mascotas. Es importante tomar medidas para proteger a esta especie y su hábitat natural.

Capacidad de hablar

La Eupsittula canicularis tiene la capacidad de imitar sonidos, incluyendo algunas palabras y frases simples. Sin embargo, no es conocida por su habilidad para hablar de manera tan clara y extensa como otras especies de loros, como el Amazonas o el loro gris africano. En general, su capacidad de hablar varía de individuo a individuo, y no es algo común en esta especie.

En cambio la Eupsittula canicularis es conocida por ser un loro muy activo y ruidoso. Les gusta emitir diferentes sonidos, incluyendo silbidos y trinos, como una forma de comunicación y expresión. En la naturaleza, utilizan estos sonidos para mantener el contacto con otros miembros de su grupo, para establecer territorios y para atraer a posibles parejas. Como mascotas, también pueden aprender a imitar algunos sonidos y a silbar, lo que puede ser una forma divertida de interactuar con ellos.

 

 

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